domingo, 23 de noviembre de 2014

La Web

 La Web es la Biblioteca de Alejandría de nuestros tiempos. En ella está flotando sobre "la nube" todo nuestro conocimiento, está recreada, cada vez más, toda nuestra vida. Es la herramienta que todo artista, arquitecto o ingeniero habría deseado, pues ha conseguido abarcar todos los campos de la vida: profesional, cultural y, por suerte o por desgracia, social.

 Es este último campo, quizás, la parte oscura de La Web. Porque a la vez que ofrece facilidades para el trabajo o permite el enriquecimiento de la erudición de una manera "global" y cómoda, también nos roba la humanidad.
 Con esto me refiero claramente al problema que ocasiona el excesivo uso de La Web como canal para la comunicación: el cual ha dejado de usarse como mero instrumento con el que mandar mensajes, enviar fotografías y/o videos para convertirse en el único para muchos. Estas personas de mirada fija en una pantalla han dejado de iniciar una conversación en una guagua, de decir “buenas” en las salas de espera, de preguntar “¿cómo ha ido el día?” mientras esperan con su pareja a que el camarero traiga la carta… e incluso han dejado de quedar con sus amistades para hablar cara a cara y ahora quedan para seguir hablando a través de una pantalla.





 Es evidente como la absoluta facilidad que La Web nos otorga para todo es increíble pero, y ya yéndonos a un campo un poco más personal, este avance tecnológico tan repentino debería ir acompañado de una educación a la par, para que su uso sea el correcto y el más eficiente, no solo para el aparato en sí, sino también para la sociedad al completo.